Arrastrarse es dejar ir | Sergio Carrión
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Arrastrarse es dejar ir


La noche no hace vestidos, ni viste de seda las despedidas, no fingiría ni si quiera por nosotros. Entonces vemos lo que de verdad nos persigue: un clima suficiente caluroso para dejarnos solos, para agrietar el suelo que pisamos, buscas respuestas donde no quedan animales; sedientos pero insaciables, el agua espera como todo al final del día. Tus besos no necesitaban que mencionase la sed, posabas un beso antes de sentir miedo, no dejabas que llorasen los demonios, hacías que siguiesen sus sueños.
Merecemos lo trágico y lo brillante, pero eso quiere decir que estarás cansada. Algún momento sabré pedirte que vengas, que salgamos a pasear si ya nada le debemos a nadie. Estar tranquilos, merecemos otra hora en silencio. Tú jugarás con el ombligo del mundo, yo asistiré al funeral de las flores. Juntos, hasta que estemos cansados, iremos por un lado del mar donde haya olas. Arrastrarse es dejar ir. Nos sobraba piel dejamos
que se fuese con las olas

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