Instagram | Sergio Carrión
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Hay otras energías pero tú no crees en esas cosas. Te has lavado las manos tantas veces para besarnos, has extremado
el amor como si recién hubiese nacido y se nos pudiese ahogar en cualquier instante.
Quiero oírte decir estoy segura
cuando entres en calor. No quiero volver
a la casa que vivimos donde nada podíamos encontrar. Donde las tormentas parecían sonar del televisor, donde las sartenes requerían más más aceite para freír. ¿En realidad que tuvimos? empleos de adolescente, sueños que un niño no se atrevería: una historia hermosa que contar, un árbol en el que columpiar la nostalgia (sácala que se divierta).
No dejo de sentir extraño el corazón
mientras veo tus series de televisión; las que te gustaba spoilear. Fingía tan bien que ya conocía el final
de las cosas que iban a pasar. Pero somos los mismos chiquillos que dibujaban corazones deformes con el ordenador (en la ESO).
Querías tener una fotografía muy grande en la habitación, encuadrarla,
poder decir que esa chica eras tú.
Saber a dónde ibas
aquellos días cuando te encontré. Prometí tes cosas aquella vez, asegurarme dos veces por ti. 3. Sacrificar. No en vano hay cosas que no puedes tener. Viejos juguetes, álbumes de carrete, recuerdos que no pierden su azúcar
de antes mucho antes de Instagram

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