Nadie te olvida | Sergio Carrión
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Nadie te olvida

Nadie te olvida, ni en la noche que tuviste, ni en el beso que dejaste
arrastrar por debajo de tu cuerpo. No hay otra forma de crecer entre las sombras, buscando siempre alto, más alto, gravedades que permitan que descansemos, poder mirarnos, sí, y hablar de amor ¿por qué no? No ocultar el ronroneo de sentimientos caprichosos, de recuerdos infantiles que atesoras. Encierra a su alrededor tus manos, espera pero no te pares, no disimules sé que tenías grandes sueños. Yo no soy el genio pero puedo mirarte un instante, puedo crear un momento donde la magia recorra el aire, donde… la palabra sea un faro que te enseña el camino. Quizá estés pensando que es demasiado oscuro el tiempo, repleto de peligros insalvables porque son peligros que llevas contigo: tu voz se rompe, no tienes las rodillas tan fuertes, tu pelo no soporta el viento de mañana, tu futuro es esférico como un gusano que duerme. No sé a qué atenerme contigo, pero entiendo las razones por las que la vida se puede jugar en un abrazo, y perder o ganar son finales alternativos, sólo has de decidir qué abrazo quieres que sea. Si el abrazo de la noche, que calma y da sombra infinita, o el abrazo del día que calienta tus hombros y te prepara. El mundo espera que recuerdes su peso, que dejes de preguntar por qué, nadie lo sabe. La gente camina es todo, mientras las plantas siguen creciendo y la luz viaja hasta nosotros para que reconozcamos el lugar que nos espera.

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