Solo con el tacto | Sergio Carrión
1525
post-template-default,single,single-post,postid-1525,single-format-standard,bridge-core-2.5.6,ajax_fade,page_not_loaded,, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,qode-title-hidden,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-24.1,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-6.4.2,vc_responsive,elementor-default,elementor-kit-9

Solo con el tacto

Cada vez que tuvimos que hablar del pasado, mentimos;
si solo quisimos encontrar un instante de paz
poco nos importó prestar batalla. La gran decisión la tomamos muy a la ligera, pensando otra vez que sobrevivir era una de nuestras virtudes. Erramos
En lo que acertaste fue en tu corte de pelo, dos años después tenías ojos distintos. Tus ojos no me supieron decir si aún recordabas, o si se te hinchó el pecho para echar a volar / conseguiste ver sobre la atmósfera
lejanos soles.
No de dolor se retorcía tu cuerpo, sin que entendiésemos por qué solo con el tacto
deshacíamos de tantas formas el infinito.
No nos bastó con ser dioses querías también un poco de tiempo, reconocerte en los reflejos del mar, volver a sentir aire bajo los brazos.

Sin comentarios

Publica un comentario