Niños entristecidos | Sergio Carrión
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Niños entristecidos

Desde el momento en que me confundes,
no sé cómo tomar tus manos;
me mentían mis recuerdos,
revolvían con palabras los poemas que escribí.
Por ti no hay nada que no pueda hacer, pero nunca me lo pedirías. Hemos cavado en el corazón un espacio profundo, lo suficiente oscuro, lo suficiente cálido y reconfortante. Allí me encontrarás no es necesaria cita previa. Si hay esa palabra que nos rescate de la crisis, nunca la diríamos. El atajo que tomas
te ha detenido en el camino. Indecisa piensas
si tu cuerpo sonará de la forma adecuada. También nos engañaba el ruido. La única verdad es lo que sentíamos, así que era difícil amar tan lejos. No aprendimos a sentir al otro
parte de uno mismo. No dejamos de ser niños entristecidos
que insistían en seguir jugando, sí, con las rodillas ensangrentadas, así
nos gustaba a nosotros el juego

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