Sombras en los pies | Sergio Carrión
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Sombras en los pies

Buscaste sombras entre los pies, que hubiesen quedado atrapadas en la arena. Coleccionabas esa clase de momentos era lo único que cabía en tus manos.
El mundo no cambió tal como prometimos; simplemente se volvió extraño, casi no pudimos entenderlo aquel día.
Tu boca solo buscaba un sabor en concreto
a miel a romero
exactamente a como supo por primera vez el beso. Y no sabes aún que ese beso fue único (no lo has aceptado). No se apagó nuestra mente cuando debió hacerlo. Seguimos sintiendo en el instante
en que por última vez nos vimos. Íbamos buscándonos también sin saber
que nada había en nosotros que pudiésemos encontrar sin antes haber olvidado. Debíamos olvidar. ¡Qué frío hacía!, ¡cuánto sudamos! teníamos los sueños tan oscuros… apenas podía explicártelos al amanecer. «Qué extraña luz
solo la merecemos cuando nos da su sombra». Ya parece ser tarde, de un modo que no ocupa tiempo. No es tarde como cuando nos retrasamos hacia algún lugar. Es tarde porque siempre estamos cansados.
Nos encontramos a punto de caer
en el profundo sueño de los horas. Pasan despacio porque no quieren que despertemos.

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