Volar en la tarde | Sergio Carrión
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Volar en la tarde

Trataste de llegar al cielo
mirando hacia las alturas,
amaste tanto
en un espacio reducido;
latía el corazón
pero no lo oímos,
y cuando quisimos volar
todavía ignorábamos sostenernos. Cargamos con todo el peso de nuestras decisiones (caminos que nos llevaron a casa). Decidimos el color de los ojos dependiendo de cómo nos encontremos, así que no mires tanto en el vacío: es sólo un mal momento del año,
en que ya no quedan suficientes abrazos u oraciones,
o unas pocas creencias sobre el calor o Dios;
sigue pensando en cómo
aprender a volar por la tarde
(en la oscuridad no sabría).

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